EL CAMELLÓN DE ENTRADA A LA QUINTA DE BOLÍVAR estableció un eje oriente - occidente que sirvió para distribuir simétricamente las jardineras de formas geométricas y la red de caminos, muy a la moda europea propia de los jardines en los palacios franceses. Los cipreses y nogales fueron sembrados también de forma geométrica a lado y lado del mismo camellón.

El plano de Bogotá de Agustín Codazzi de 1849 muestra el trazado neoclásico del jardín de la Quinta que para ese año ya contaba con las dos fuentes de mármol encargadas por José Ignacio París al escultor italiano Pietro Tenerani (1789-1869), al igual que la estatua que luego fue ubicada en la Plaza Mayor de Bogotá.

Esta tradición neoclásica como bien lo refiere el historiador Gabriel Giraldo Jaramillo fue del gusto de los héroes de la independencia y de la naciente república, heredado tanto de la Revolución Francesa como de la presencia napoleónica en Europa y que se refleja igualmente en la evocación y comparación que hace Bolívar de esta Quinta con villas italianas que conoció en su juventud.