Nicolas Sanin
Trabajar en un lugar que contrasta con el movimiento de la ciudad es lo que más le gusta de la Quinta a Nicolás Sanín, un joven bogotano de 24 años que hace menos de 6 meses recibió su título profesional en la Universidad de los Andes. Allí estudió Artes y aunque ha sido difícil mantener la producción plástica, sigue teniendo fijos sus intereses en esta área.
Y es que Nicolás siempre se ha interesado por los proyectos culturales, siendo precisamente ésta la razón por la que logró ser parte de la Dirección del Área Educativa de la Casa Museo. Desde julio de 2007 se encarga de la atención a los visitantes de instituciones educativas, empresas, grupos de discapacitados o adultos mayores. Interactuar con los visitantes para reflexionar acerca de la vida de Bolívar, de las costumbres de la época y la historia de la Casa, hace parte de las gratificaciones de su trabajo.
Sin embargo, al preguntarle por la disposición ante la presencia de visitantes que podrían ser considerados difíciles, Sanín asegura que “una de las virtudes debe ser la paciencia”, porque “es molesto cuando la gente pregunta por preguntar; hay gente que sabiendo la respuesta trata de “corchar” a las personas que hacen los recorridos guiados, todo por sentirse superior. Si bien nuestra idea es dar información a la gente, eso no significa que seamos eruditos y debamos dar todas las respuestas”.
Además de llenarse de paciencia con los visitantes, se llena de sinceridad. Cuando no hay respuesta alguna ante determinada pregunta, sencillamente dice “no sé”. En palabras de Nicolás, es mejor reconocer la ignorancia y no inventar las respuestas".
Gracias a su trabajo ha aprendido a leer los distintos tipos de gente, a distinguir la extistencia de distintas personalidades que por lo mismo ven de manera distinta el Museo. Sumado a ello, todos los días aprende de sus compañeros de trabajo, quienes según él "más que compañeros son amigos".
Por lo demás, recuerda que sus conocimientos sobre Bolívar pertencen a la época del colegio, pero éstos se han incrementado luego de 6 meses de trabajo en la Quinta. Y cree que son detalles los que hay que cambiar en la arquitectura del Museo: más baños para el público y sillas para los que visitan las oficinas, por ejemplo.
A manera de propuesta le gustaría que se generaran espacios para que la gente pueda venir de noche, y que las fichas informativas en varios de los espacios se escribieran en inglés, debido a la presencia de público extranjero.
Por otro lado, y reconociendo que uno de los objetivos de su labor es incrementar el número de visitantes, dice que dos de las metas para 2008 son mejorar y seguir aprendiendo como hasta el momento lo ha hecho.
Al equipo de trabajo de la Quinta le dice que "sigan trabajando así de bien y ahí estamos para seguir ayudando en lo que se pueda".
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