El Jardín Bolivariano

Sus contornos estaban alfombrados de verde césped por donde descendía, entre pintorescas colinas y ribazos, solitarios y vírgenes, el riachuelo del Boquerón. Estaba
rodeada la casa de bellos jardines y de árboles corpulentos (de los cuales quedan hoy algunos, tales como un gran nogal y varios lozanos alcaparros, mortiños, cerezos,
pinos, todos, sin duda, del tiempo de Bolívar) y a su sombra había, artificiosamente dispuestas, galerías cubiertas de enredaderas, cenadores y rutas caprichosas; bañada,
por doquiera, por abundantes y puras aguas, en fuentes y surtidores de mármol. En el patio interior, un torrente conducido por un atenor de seis pulgadas de calibre, caía,
estrepitosamente, en un receptáculo de piedra, a la altura de cinco pies, esparciendo en toda la casa y jardines un rumor apacible y delicioso. [...] Enfrente de la puerta de
entrada había un gran estanque circular donde nadaban alegremente lindas aves acuáticas alrededor de una hermosa fuente de mármol blanco.

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Casa Museo Quinta de Bolívar
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Bogotá - Colombia