 
 
 |
|


|
Afirman algunos historiadores que, a fines de
1830, José Ignacio París cedió la propiedad a la señora Matilde Baños, con
el propósito de “ayudar a la instrucción pública”. Sin embargo, al
parecer, París continuó con el control de la casa y mostró interés en
mantenerla para lo cual mandó elaborar en Italia, en 1846, dos fuentes de
mármol blanco que se instalaron en el patio principal.
Es sabido también que la estatua de bronce, obra de
Pedro Tenerani, la primera que se fundió del Libertador, fue traída por su
fiel amigo, el señor París, para adornar el patio de la Quinta, pero,
cuando llegó a Bogotá, y se observó que era una acabada obra maestra, el
señor París resolvió obsequiarla al Congreso, el cual dispuso se colocara
en la plaza principal de Bogotá, delante del Capitolio, donde está y debe
quedar para siempre.
cornelio hispano, 3.4.1919
Desde entonces se le conoce a la Plaza Mayor de Bogotá como
la Plaza de Bolívar.
Con el paso de los años la casa fue adaptada para cumplir
funciones diversas. Así, a mediados del siglo XIX acogió a los miembros de la
Sociedad Filotémica, asociación dirigida por el Partido Conservador y
constituida para combatir las “juntas democráticas”, organizadas durante la
presidencia del general José Hilario López.
Luego, entre julio de 1853 y abril de 1854, se instaló allí
el Colegio de Santa Ana, para señoritas, regentado por la institutriz Ana
Parini de Lasalle, pero el golpe militar de José María Melo obligó a
clausurarlo. Precisamente allí fue socorrido el general Tomás Herrera, quien
falleció el 5 de diciembre de 1854.
Registraron también la efemérides de la Quinta la
muerte del doctor José Félix Merizalde, quien falleció allí a mediados
del mes de marzo de 1868. Como es sabido, el doctor Merizalde desempeñó un
brillante papel científico y humanitario en la época de la Gran
Colombia y fue uno de los facultativos que atendieron en su última
enfermedad al general Francisco de Paula Santander.
Andrés Pardo Tovar, 1973
|
|
Muerto el señor París, la Quinta pasó a su verdadera
dueña, su hija, la entonces señora Manuela París de Tanco, quien mantuvo la
propiedad hasta el 5 de noviembre de 1870, cuando la vendió al acaudalado
bogotano Diego Uribe, quien hizo numerosas reparaciones, hasta el 26 de
noviembre de 1878, fecha en que sus herederos vendieron la casa a Manuel Plata
Azuero.
Dos años después, el 8 de marzo de 1880, Azuero adjudicó
la propiedad a Nicolás Vergara y Vladislao Posada. El 9 de noviembre del mismo
año, Posada vendió la mitad de sus derechos a Jasón Gaviria y, el 29 de
septiembre de 1891, éste traspasó a Juan N. Rodríguez la propiedad,
transformada entonces en Casa de Salud (eufemismo bogotano para indicar “asilo
de locos”).
El 21 de octubre de 1898 volvió a cambiar de propietarios: Carlos y Teófilo
Moncada la adquirieron y allí fue instalada una fábrica de cerveza llamada pita o cabuya
por el aspecto de su envase. La casa sufrió innumerables modificaciones
que significaron la destrucción parcial de su arquitectura original. El 3
de mayo de 1906, el mismo Carlos Moncada arrendó el costado sur a un señor
Penem, quien organizó otra empresa, esta vez de tenería, dedicada a la
curtiembre de pieles.
|
|