Es sabido también que la estatua de bronce, obra de Pedro Tenerani, la primera que se fundió del Libertador, fue traída
por su fiel amigo, el señor París, para adornar el patio de la Quinta, pero, cuando llegó a Bogotá, y se observó que era
una acabada obra maestra, el señor París resolvió obsequiarla al Congreso, el cual dispuso se colocara en la plaza
principal de Bogotá, delante del Capitolio, donde está y debe quedar para siempre.
cornelio hispano, 3.4.1919
Desde entonces se le conoce a la Plaza Mayor de Bogotá como la Plaza de Bolívar. Con el paso de los años la casa fue
adaptada para cumplir funciones diversas. Así, a mediados del siglo XIX acogió a los miembros de la Sociedad Filotémica,
asociación dirigida por el Partido Conservador y constituida para combatir las “juntas democráticas”, organizadas durante
la presidencia del General José Hilario López.
Luego, entre julio de 1853 y abril de 1854, se instaló allí el Colegio de Santa Ana, para señoritas, regentado por la
institutriz Ana Parini de Lasalle, pero el golpe militar de José María Melo obligó a clausurarlo. Precisamente allí fue
socorrido el General Tomás Herrera, quien falleció el 5 de diciembre de 1854.
Registraron también la efemérides de la Quinta la muerte del doctor José Félix Merizalde, quien falleció allí a mediados
del mes de marzo de 1868. Como es sabido, el doctor Merizalde desempeñó un brillante papel científico y humanitario en
la época de la Gran Colombia y fue uno de los facultativos que atendieron en su última enfermedad al general Francisco
de Paula Santander.
Andrés Pardo Tovar, 1973
Muerto el señor París, la Quinta pasó a su verdadera dueña, su hija, la entonces señora Manuela París de Tanco, quien
mantuvo la propiedad hasta el 5 de noviembre de 1870, cuando la vendió al acaudalado bogotano Diego Uribe, quien hizo
numerosas reparaciones, hasta el 26 de noviembre de 1878, fecha en que sus herederos vendieron la casa a Manuel
Plata Azuero.
Dos años después, el 8 de marzo de 1880, Azuero adjudicó la propiedad a Nicolás Vergara y Vladislao Posada. El 9 de
noviembre del mismo año, Posada vendió la mitad de sus derechos a Jasón Gaviria y, el 29 de septiembre de 1891, éste
traspasó a Juan N. Rodríguez la propiedad, transformada entonces en Casa de Salud (eufemismo bogotano para
indicar “asilo de locos”).
El 21 de octubre de 1898 volvió a cambiar de propietarios: Carlos y Teófilo Moncada la adquirieron y allí fue instalada una
fábrica de cerveza llamada pita o cabuya por el aspecto de su envase. La casa sufrió innumerables modificaciones que
significaron la destrucción parcial de su arquitectura original. El 3 de mayo de 1906, el mismo Carlos Moncada arrendó el
costado sur a un señor Penem, quien organizó otra empresa, esta vez de tenería, dedicada a la curtiembre de pieles.