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DIBUJOS Y GRABADOS QUE REPRESENTAN A LA BOGOTÁ DEL SIGLO XIX muestran los cerros orientales de la ciudad completamente deforestados y el gran deterioro ambiental, resultado de 300 años de explotación de los bosques del piedemonte para construcción y cocción de tejas, ladrillos y comida de la ciudad, como lo representa el grabado de la vista de Bogotá de Ackermann, en la Colección de la Quinta de Bolívar. El patrón de manejo ambiental impuesto por los españoles, se caracterizó por el monocultivo y por la eliminación del bosque para establecimiento de praderas para ganadería. En obras de artistas de mediados del siglo XIX, se muestra a la Quinta con su característico penacho verde de las copas de los árboles; en medio del jardín ya habían sido plantados los cipreses y los laureles que por su lento crecimiento, simbolizan la confianza de quien planta, en el disfrute que las generaciones futuras obtendrán de este tipo de siembras. Durante el siglo XX se sembraron palmas de cera y un cedro como el árbol de la fraternidad (1946). El valor de sembrar, planear, estructurar pensando en el futuro es otra de las características de este jardín que deseamos resaltar como un importante valor de las acciones culturales. |
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