LA COLECCIÓN BOLIVARIANA

El inicio de la colección de la casa Museo, está estipulado en el artículo 3° de la ley 53 de 1919, por la cual el Gobierno creó la Junta y Museo de Bolívar, en el cual se destinaban $ 20.000 pesos del tesoro nacional para “completar el valor de compra de la Quinta y la compra de los objetos que a juicio de la Sociedad de Embellecimiento deberían figurar en el Museo”

En el desempeño de sus funciones la Junta inicia la adquisición de los objetos para amoblar la Casa y conformar el Museo, contando para ellos con la asesoría de la Academia de Historia. En 1921 se autoriza el traslado de los cañones de la independencia que se encontraban abandonados en el Palacio de San Carlos; pero éstos sólo se trasladaron a la Quinta en 1922, junto con algunos objetos particulares del Libertador, como piezas decorativas y de mobiliario que se encontraban en el mismo palacio, a los que se reunieron otros objetos encontrados en el Museo Nacional, como algunos retratos, la escribanía y algunas piezas de uso cotidiano y vestuario.

Esta es entonces la base de la colección bolivariana que fue enriqueciéndose con las compras que realizaba la Junta Administradora de la Quinta de Bolívar durante la primera mitad del siglo XX, la cual se complementó igualmente con el traspaso de objetos de algunas entidades públicas y museos así como la donación que hicieran en su momento personas como el Doctor Eduardo Santos, Teresa Cuervo Borda, Guillermo Quijano, Jaime Hincapié y Félix Restrepo, entre otros.

En la actualidad diferentes benefactores tanto institucionales como individuales continúan enriqueciendo el acervo patrimonial de la Quinta de Bolívar, entre los que cabe destacar a la Fundación Beatriz Osorio, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, la cancillería colombiana, así como Belisario Betancur, Edgar Negret, Blanca Gaitán de París, las familias Wills y Ujueta y Cecilia Mejía.

Una investigación inicial a los antecedentes de la colección fue realizada por Diana Torres de Ospina en 1999, quien realizó una relación de compras, ingreso de otros objetos enviados por la Sociedad de Embellecimiento en 1924, donaciones, y objetos provenientes de otros museos y entidades públicas, objetos trasladados al Museo 20 de Julio de 1810, así como un grupo de objetos que de acuerdo a su procedencia se han certificado como pertenecientes al Libertador Simón Bolívar.

www.museoscolombianos.gov.co/
 

Algunas piezas de la Colección

Baúl
Anónimo
Madera y cuero
Siglo XVIII y XIX
Largo 0.50 cm ancho 0.25 cm y alto 0.21cm.
Reg.05-003

 

Los baúles en la época colonial eran conocidos como arcas. Eran muebles huecos de diferentes formas que servían para guardar, ropa, telas, joyas, valores, documentos, objetos preciosos, utensilios, vajillas etc. Dependiendo de su tamaño hacían las veces de camas, mesas, mostradores y bancas.

A finales del siglo XVIII, el baúl se considera como un cofre pequeño, de tapa redondeada, que se puede llevar en las ancas de la cabalgadura. Los encargados de fabricar estos cofres eran carpinteros, talladores y ebanistas.

Este baúl tachonado, de madera y cuero, perteneció a Simón Bolívar. Según la tradición el Libertador lo llevó en las batallas del Sur. Al morir en 1.830 es guardado celosamente en Santa Marta por el notario José Constantino Noguera y Correa quien certificó el testamento de Bolívar y realizó un inventario de los bienes del héroe. Es donado a la Quinta en el momento de la fundación del museo en 1.922 por un descendiente del notario, el señor Luis Noguera.

 

Panorámica de Bogota
HARRIS J. Acuarelista C. F. T. AUSTIN delineante
1851, Litografía a color sobre papel
64 cm X 70 cm

 

 

 

Imagen emparentada con la corriente estética que Humboldt había impulsado a comienzos del siglo XIX y que estaba relacionada con la exaltación del paisaje. Estos dibujantes pertenecen a la pléyade de paisajistas y viajeros británicos y franceses que entre 1840 y 1860 arribaron a nuestro país, para seguir el ejemplo del sabio alemán. La vista de la ciudad es singular porque detalla no solo el perfil urbano y arquitectónico de la ciudad sino los tipos de cultura y paisaje que le otorga a esta vista un dimensión sin igual.

 

 

Cama del libertador
Anónimo
Siglo XIX
Ebanistería
Alto 153 cm. Largo 190 cm. Ancho 130 cm.
Registro: 04-002

 

 

 

Se dice por tradición que le fue obsequiada al Libertador por un amigo inglés de apellido Powell y que en ella descansaba la noche de la conspiración septembrina, lo cual sugiere que pertenecía al mobiliario del palacio San Carlos, como muchas otraspiezas de la colección bolivariana de la Quinta.

“.... De que me vieron me agarraron y me preguntaron: “¿Dónde está Bolívar?”: les dije que en el Consejo, que fue lo primero que se me ocurrió; registraron la primera pieza con formalidad, pasando a la segunda y viendo la ventada abierta, exclamaban, “¡huyó, se ha salvado!” . Yo les decía: “No señores, no ha huido, está en el Consejo”; y “¿Por qué está abierta la ventana?”, “ Yo la acabo de abrir porque deseaba saber qué ruido había”. Unos me creían y otros se pasaron al otro cuarto, tocando la cama caliente y más se desconsolaron, por más que yo les decía que estaba acostada esperando que saliese del Consejo para darle un baño...”
Memoria de la conspiración escrita por Manuela Sáenz al general O’Leary en septiembre de 1850.

    

 

Simón Bolívar en 1826
José Maria Burbano
(activo en Medellín y en 1816 y en Tunja 1825)
Oleo sobre tela.
Dimensiones77 cm x 67 cm
Registro : 03-155

 

 

 

En 1826 Bolívar se presenta como un hombre político y administrativo. Ya ha culminado la etapa militar y es el momento de las manifestaciones políticas donde se destaca como gran estadista y pensador. Ha regresado del sur a Bogotá en Noviembre de este año para irse luego a Venezuela. El retrato es mandado a elaborar por un admirador llamado José Antonio Chávez, rector del consejo académico de Tunja en esta población.

 

Escribanía
Anónimo
Fundición martillado – plata
Siglo XIX
Dimensiones:
13 cm. X 23 cm. X 23 cm.
Registro: 03-046

 

 

 

Este juego de plata consta de siete piezas, tres tinteros, un plumero una campana y una bandeja. Perteneció a la colección de Alberto Urdaneta y en 1944 fue adquirida para la Quinta de Bolívar por la comisión del Fondo Eduardo Santos.

Dice Bolívar en uno de sus escritos que: “¡La pluma es un fiel instrumento para transmitir con libertad los sentimientos sinceros que inspira la admiración! Si la lisonja es un veneno mortal para las almas bajas, los elogios debidos al mérito que alimentan las almas sublimes.”

Esta importante pieza de la colección de la Casa Museo evoca la actividad epistolar y literaria del Libertador. De su gusto por la lectura, Bolívar desarrolló un estilo brillante y claro que denota la perfecta asimilación de los mejores escritores que alimentaron su espíritu.

 


 

Sopera con la inscripción “Quinta de Bolívar”
Anónimo
Técnica: Losa
Registro: 05-450

 

 

Esta pieza de porcelana fue adquirida durante el proceso de restauración y presenta una inscripción que reza “ Quinta de Bolívar”. Si bien no está certificado que haya pertenecido al Libertador, pudo ser parte de los objetos de uso cotidiano de esta casa en algún momento de su historia durante la segunda mitad del siglo XIX.

Cuenta José Caicedo Rojas, que Bolívar mandó traer una vajilla y para esto “(...) Fue comisionado el capitán Emigdio Briceño para hacerla conducir a Bogotá. Llegó en efecto a la Quinta y el Libertador quiso presenciar la operación de desempacarla.
¡Dolorosa sorpresa para todos los que allí estaban de ver tanto destrozo!
ni una sola pieza venía entera: todas estaban reducidas a menudos fragmentos (....) Bolívar de brazos y con la mirada fija contemplaba los restos de tan linda vajilla. Briceño estaba lleno de confusión porque él participaba de la responsabilidad de la avería, (...) y no había puesto el cuidado necesario para evitar los daños en el camino. Bolívar le dijo en tono burlón:
“... capitán escoja usted algunas piezas y lléveselas... ¿no tiene usted novia a quien ofrecérselas?. Este será el premio a su comisión.
Briceño vió en esta burla una reconvención amistosa que le hacia el Libertador, y no pudo responder, ni aún para excusarse; tan confuso estaba”.

José Caicedo Rojas. Memorias de un antiguo colombiano, en el Repertorio Colombiano. Número XXVII. Septiembre de 1880

 

 

 

Reloj de Bronce
Anónimo
Fundición
Siglo XIX
Dimensiones
Registro: 05-044

 

 

 

Es un reloj de sobremesa de principios del siglo XIX, tiene cuatro figuras de ciudadanos romanos y un rótulo casi borrado que dice “ Palacio del libertador Simón Bolívar”. Estas figuras representan una obra del pintor Luis David (1748-1725) conocida como “el Juramento de los Horacios”; obra de evidente mensaje político; donde los tres hermanos Horacios juran a su padre defender a Roma de los curacios, Esta clase de pintura se popularizó en objetos ornamentales, producidos en serie, como algunos relojes, uno de los cuales se encuentra en el salón de la estufa de la Quinta. Este reloj perteneció al palacio San Carlos (antiguo palacio de gobierno) en la presidencia del Libertador. Luego pasa al Museo Nacional de Colombia y llega a la Quinta en 1.924, como una de las primeras piezas de la colección Bolivariana.
Objetos similares a éste se encuentran en la colección del palacio Real de Estocolmo y el Palacio de Buckingham.

 

 

La espada de los sueños


Revisando el libro de visitas de la quinta de Bolívar, se puede identificar un hecho muy curioso. En medio de todos los objetos de la colección de la quinta que pertenecieron al libertador, hay uno que se reclama por encima de los demás. Curiosamente este objeto no se encuentra ahí y de allí la necesidad de contar una reseña sobre él. La espada de Bolívar se ha convertido en una de las antigüedades más famosa del país en los últimos 25 años y sin embargo nadie menor de 25 años la ha visto. Así una simple pieza de museo se volvió fundamental en la cultura colombiana, gracias a que logró construir toda una leyenda a su alrededor, y de esta forma volverse por fin un elemento de unión en una nación que tanto necesita de este tipo de cosas.


 

 


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