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CON DERECHO A OPINAR. (Sala de Nariño)
DAYRTMAN FAJARDO VÁSQUEZ
En esta sala se encuentra un tratamiento de la aparición en Nueva Granada de nuevas formas de pensar el país que tendrán su expresión en los proyectos políticos de la independencia.
El pensamiento político en los albores de la independencia estaba influido por las ideas modernas que planteaba la Ilustración francesa y planteaba una transformación radical de las instituciones políticas que regían el mundo hispánico. Así, comulgaba con la existencia de múltiples Estados nacionales en lugar de imperios extensos; la homogeneidad cultural de todos los ciudadanos; la centralización y cohesión en el régimen político-administrativo en lugar de las autonomías y privilegios localistas; la igualdad de derechos para todos los ciudadanos; y, ante todo, la creación de un régimen republicano basado en la soberanía del pueblo.
Entre los defensores de la monarquía absolutista estos individuos fueron denominados como “jacobinos”, en razón de la afinidad entre sus ideas y las de los revolucionarios franceses. Para ellos, este apelativo tenía una connotación despectiva, puesto que la revolución era vista como un trastorno en la marcha natural de la historia, como desorganización de la vida política y como un lamentable estado de confusión y debilidad. Ante estas críticas, los jóvenes ilustrados, (Pedro Fermín de Vargas, Sinforoso Mutis y Camilo Torres, contertulios y miembros de periódicos y asociaciones, o, científicos como Caldas y Zea) respondían con un ideal de progreso, en el cual la revolución constituiría una transición violenta entre un orden de cosas viejo y decadente hacia un mundo nuevo, más avanzado y mejor organizado de acuerdo con criterios guiados por la razón.
La promoción de estas ideas estuvo acompañada por la formación de una nueva sociabilidad, nuevas identidades entre los sectores ilustrados. A la noción de amistad extendida como vínculo filial o de parentesco se impone una amistad de carácter racional entendida como una afinidad en torno a ideas y temas de discusión comunes. De tal modo, la discusión racional entre personas iguales entre sí, lejos de ser grupos familiares, es el objetivo de las nuevas asociaciones, como “La Sociedad económica de amigos del país” o el “Sublime Arcano de la filantropía”, enfocadas en la elaboración de proyectos racionales para el progreso del país. Un ejemplo más concreto fue la transcripción, traducción y divulgación de los “Derechos del hombre y del ciudadano”.
Esta nueva forma de sociabilidad entre individuos afines, iguales entre sí y con derecho a expresar sus propias ideas será aplicado a nivel social durante el predominio político de dicho grupo ilustrado, entre 1811 y 1814. Este proyecto tuvo especial acogida en la capital, Santafé, ciudad étnicamente homogénea –mestiza- y con menos desigualdades que ciudades como Popayán, Cartagena o Tunja; dominadas por aristócratas y esclavistas. En Santafé, los sectores populares sintieron el llamado a la igualdad y participaron activamente en la política, defendiendo al sector radical, ilustrado, que era considerado como un vocero de sus propias aspiraciones. Además, Santafé constituyó durante todo el periodo un baluarte de las milicias ciudadanas, conformadas por la convocatoria militar de los sectores populares.
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