Misión

La Casa del Florero Museo de la Independencia del Ministerio de Cultura de Colombia tiene como misión conservar, incrementar, documentar, investigar, exhibir y comunicar a cada vez mas amplios públicos testimonios tangibles e intangibles de los hechos y protagonistas que participaron en el proceso de la independencia que derivó de los acontecimientos del 20 de julio de 1810, y la conformación de la primera república para propiciar reflexiones en torno de los conceptos de nación, libertad, formas de gobierno y dinámicas sociales, así como de la historia del inmueble y de hechos significativos acaecidos en su entorno; a través de un equipo humano, idóneo comprometido y capacitado para compartir la responsabilidad e importancia de preservar este lugar como testigo de la historia de nuestro país desde sus inicios como nación hasta el presente.

La Casa del Florero

Hace casi doscientos años la casa de la esquina nororiental de la Plaza Mayor, hoy Plaza de Bolívar, pertenecía al español José González Llorente, reconocido comerciante de la capital del virreinato, y quien tenía un local de venta de productos importados de Europa. Es precisamente en este lugar que se llevaron a cabo parte de los acontecimientos iniciales que desembocaron en la firma del acta de independencia de la Nueva Granada y con el cual una modesta casa de dos pisos se ha convertido hoy en día en un espacio de alto contenido simbólico, histórico y patrimonial.
            Con la conmemoración del Bicentenario de la Independencia en el año 2010, este lugar, convertido en museo en 1960, celebra a su vez cincuenta años de fundado, con la intención de legar a futuras generaciones un testimonio de hechos y personas que le dieron forma a la actual nación colombiana.

Es por ello que el Gobierno Nacional, por intermedio del Ministerio de Cultura, desea entregar a todos los colombianos y a la comunidad internacional  en el año 2010 un nuevo MUSEO DE LA INDEPENDENCIA en el lugar mismo en que González Llorente negociaba con bienes de consumo hace dos siglos y donde se espera que los ciudadanos comprendan, que más allá de una reyerta, lo que se gestó en ese lugar fue una nueva manera de comprender las relaciones de autonomía, libertad, e independencia entre los futuros estados,  y donde la tolerancia, el diálogo y la participación pluralista entre individuos y naciones sean hechos  actuales, dinámicos, en un constante ejercicio de ciudadanía cultural donde se interrogue cotidianamente sobre los significa ser liberes e independientes.